Desde hace más de un siglo, la máscara ha despertado una fascinación singular en los artistas. Entre ellos se encontraban Ensor y Picasso, así como pintores de la posguerra. La máscara revela un rostro que no es un rostro. Oculta y revela en un mismo gesto.
En sus nuevas pinturas, Leon Löwentraut aborda, a su manera, esta cuestión milenaria. Las máscaras surgen del color y del movimiento, capa tras capa. Sus rasgos permanecen abiertos y nunca llegan a disolverse del todo. No representan a un individuo. En cambio, muestran el rostro como una superficie: algo que mostramos, algo que nos ponemos y algo que nos devuelve la mirada.
En esta exposición, Löwentraut presenta por primera vez tres cabezas escultóricas. Con ellas, el motivo se adentra en el espacio. En las pinturas, el rostro yace plano sobre la superficie. Las cabezas dotan al rostro de volumen, peso y un reverso. Hay que rodearlas para verlas en su totalidad.
De este modo, pinturas y esculturas entablan un diálogo silencioso. La máscara se contrapone a la cabeza y la imagen, al cuerpo. El rostro visible contrasta con lo que hay detrás. La exposición no resuelve esta tensión. En cambio, nos invita a enfrentarnos a ella.
"The Face Behind" marca un paso adelante en la obra de Löwentraut, que pasa de la superficie pintada a la tercera dimensión.